La ganadería y el lobo

Los conflictos entre la ganadería y el lobo son un tema candente en las tierras con presencia de esta especie, y que enfrentan a la sociedad en torno a la conservación de la especie frente a la prevención de sus impactos sobre la ganadería. Para analizar este asunto, el 12 de mayo de 2021 se ha celebrado una Mesa Redonda titulada “La ganadería y el lobo”, en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León (España), que se retransmitió en directo a través de zoom. Aquí dejaré una reseña del evento y un posterior análisis.

Cartel del evento.

Antes de proceder, comento que seguí el evento a través de zoom, y hubo algunos problemas de retransmisión, aparte de incidentes con ciertos participantes de la sala que boicotearon parte del acto, así que me perdí una parte, aunque pude al menos seguir la mayor parte del evento. Además, la retransmisión no fue muy clara, por lo que no siempre pude estar seguro de quién hablaba en cada momento. Debido a todo esto, mi resumen no será preciso en indicar quién dijo cada cosa, y si algún otro participante detecta que aún así cometo algún fallo, ruego que me lo haga saber en comentarios. También podéis ver esta reseña en twitter a través de este enlace.

Reseña de la Mesa Redonda “La ganadería y el lobo”

El evento contó con la participación de expertos en veterinaria de la facultad y de AVETCyL (como se puede ver en el cartel anterior), así como con la intervención del consejero de fomento y medio ambiente de la Junta de Castilla y León. Alguna de las ponencias iniciales fue un tanto filosófica sobre lo que significan los derechos y la cultura, así que entre eso y los problemas del principio, iré directamente a resumir los datos y reflexiones que se presentaron más directamente relacionados con el tema.

En España hay en general tres territorios con poblaciones de lobo, de los cuales en el del sur la población ya es casi inexistente (según afirmaron en la presentación), y la de Cataluña es pequeña, siendo la población del noroeste la principal zona con presencia de lobos, los cuales se han ido expandiendo durante décadas desde León, Asturias y Galicia hasta cubrir Cantabria y toda Castilla y León, y llegar prácticamente a Madrid, aunque la mayoría de manadas sigue estando al norte del río Duero.

Mapa de distribución de las poblaciones de lobo ibérico en España.

En Cataluña hay entrada de lobos italianos, ante lo cual se presentan dos posturas, una que lo ve como algo positivo y lo fomentaría para así aumentar la presencia de lobos, mientras que otra lo ve como un problema para conservar la subespecie endémica del lobo ibérico (Canis lupus subsp. signatus). Entre los valores ecológicos del lobo está su papel como regulador de poblaciones de herbívoros y como control de la propagación de infecciones, al eliminar a los animales enfermos, lo cual beneficia también a las poblaciones de presas. No obstante, se comenta también que los lobos, teniendo la posibilidad de atacar a animales domésticos, mientras lo vean más fácil que las presas salvajes tenderán a atacar al ganado, lo cual genera el problema con los ganaderos que todos conocemos. Y por ello es importante estudiar las diferentes opciones para afrontar esta problemática.

Cabe señalar que los ataques de lobo a ganado afectan principalmente a la ganadería extensiva, aunque la intensiva no está exenta de incidentes. Por otro lado, el ganado ovino es más vulnerable que el bovino, en el cual los ataques los sufren principalmente terneros. Además los daños no son igual de graves en todos los casos, según se expuso, afirmando que las pérdidas en ganadería cárnica son más fáciles de reparar que en ganadería lechera, puesto que en el segundo caso lo habitual es mantener un mismo rebaño, y reemplazar ejemplares plantea unas dificultades añadidas.

Otro tema es la atribución de la autoría de los ataques (por si son de lobo o de otros animales, como perros asilvestrados), duda planteada por el público que preguntaba si se hacían análisis de ADN en las mordeduras, ante la cual el consejero de la Junta, Juan Carlos Suárez-Quiñones, comentó que no es viable analizar todas esas muestras, y que la atribución al lobo lo hacen expertos simplemente analizando las mordeduras.

Para hacer frente a esos ataques y los daños causados, se utilizan tres posibles tipos de medidas, que pueden ser complementarias: 1) preventivas, 2) compensatorias, y 3) de control de poblaciones de lobo.

1) Por un lado, las medidas preventivas serían aquellas que dificultan el acceso de los lobos al ganado. Una de ellas serían los cercados (con diferentes dispositivos, como vallas electrificadas), aunque se comenta que resultan caros y no siempre posibles en ganadería extensiva; además, en ocasiones se convierten en una trampa, pues ante ataques de lobos que matan a unas pocas cabezas de ganado, muchas más mueren asfixiadas simplemente aplastándose unas contra otras contra los cercados. Otra medida preventiva es el uso de perros pastores, y en particular mastines. Se puso en valor la figura del mastín leonés (también conocido como mastín español), con la larga tradición de cría y entrenamiento de estos animales que hay en la región leonesa y otros territorios del noroeste peninsular, y que se está fomentando para implantarla en otros territorios, llegando a subvencionar o incluso regalar cachorros de mastín a algunos ganaderos. Sobre esto algunos de los datos de interés que se compartieron fueron los siguientes: la adquisición de un mastín ronda los 500€, y su mantenimiento estaría entre 300 y 500€ anuales, teniendo la parte negativa de que, según dijeron, su vida útil para el trabajo no es excesivamente larga. También se estima que, para ganado ovino, habría que tener como mínimo dos mastines hasta las 100 cabezas de ganado, y luego añadir al menos uno más por cada 100 ovejas extra. En el caso de la ganadería bovina es más complicado porque los animales suelen dispersarse más, lo que dificulta el trabajo de los mastines.

Cercado para ganado ovino.

Aparte de eso, se comentó que también se lleva un tiempo estudiando el uso de medidas preventivas tecnológicas, como dispositivos electrónicos que emiten luz y/o ruidos para ahuyentar a los lobos, pero parece que estos sistemas aún no son tan eficaces, pues si bien sí ahuyentan inicialmente a los lobos, estos se acaban acostumbrando a ignorarlos.

2) Sobre las medidas compensatorias, están las opciones de contratar un seguro o indemnizar a los ganaderos por las pérdidas; según se comentó, las indemnizaciones por cabeza de ganado perdida directamente por ataque de lobo son adecuadas respecto al precio de mercado, pero no siempre es tan sencillo compensar todos los daños colaterales generados.

3) Respecto a las medidas de control de poblaciones de lobo, el Ministerio para la Transición Ecológica ha impulsado la prohibición de la caza del lobo en toda España, algo a lo que se oponen las comunidades autónomas al norte del río Duero donde el lobo era especie cinegética. El consejero de la Junta se ha pronunciado criticando la decisión del Ministerio y defendiendo la caza del lobo, considerando que fomentar más su conservación es una cuestión de “ideología antiespecista” y que supone un peligro para el modo de vida rural, por lo que apoya su caza mientras no esté en peligro, como medio para combatir los daños que causa.

Cazador (fotografía de Kaspars Grinvalds).

Análisis de la Mesa Redonda

Las intervenciones del consejero de la Junta, como es lógico, fueron de carácter político y no técnico, representando la postura del gobierno de la Junta en defensa de la caza del lobo, y llegando a insinuar erróneamente que sin ello no podría haber ganadería. De hecho incidió en que la ganadería es fundamental para el medio rural (cosa cierta), pero que lo que no se puede hacer es acabar con ella, cuestión que nadie propone, lo cual supone incurrir en la falacia de falsa dicotomía de que hubiese que elegir entre ganadería o conservación del lobo, como si no fuese posible tener ambas (aunque sea con problemas). También cabe señalar que los impactos de la caza del lobo no se pueden contabilizar únicamente en individuos, como si fuese una especie solitaria, ya que al tratarse de un animal social que forma manadas, matar a un individuo puede afectar a toda su manada y a los territorios que mantienen.

Las exposiciones por parte de los veterinarios presentes fueron fundamentalmente descriptivas, pero no abordaron con suficiente claridad los datos relativos a la biología de la conservación del lobo. Se expuso de manera superficial la composición de manadas de lobos, aunque las cifras que se dieron para contabilizar los promedios y cómo se traslada eso a estimaciones de poblaciones adolecieron de falta de claridad y rigor, dando la impresión de que el número promedio de individuos en manadas se contabilizaba de diferentes maneras (en algún caso parecía que se mezclaba con otros parámetros estadísticos como moda o mediana, llamándolo a todo media, pero las complejas circunstancias de la presentación hacían complicado enterarse bien), e incluso se afirmó que según cómo se contabilizase se podrían hacer diferentes estimaciones de las poblaciones. Todo esto no permitió dejar claro si el estado de conservación del lobo es tan positivo como se afirmó durante el evento, ni qué fiabilidad podría haber en que los cálculos de cupos para la caza del lobo generen una situación sostenible para la especie, y eso a mayores de los que son cazados furtivamente.

Mastín leonés

Teniendo en cuenta el estado actual de las poblaciones de ungulados silvestres, la presencia del lobo puede aportar un papel de gran importancia en el control de esas poblaciones. Lo deseable es mantener al ganado lo más protegido posible del lobo, para que los lobos se centren en cazar fauna salvaje. Por tanto, hay motivos para defender las medidas preventivas frente al control cinegético, si bien estas no siempre tienen suficiente eficacia. Quizá con las medidas tecnológicas habrá que seguir investigando para hacerlas más efectivas; mi opinión personal es que tal vez podría funcionar mejor una combinación de diferentes medidas con alternancia entre ellas, para combatir la capacidad de los lobos a acostumbrarse a ellas, pero esta es una cuestión que deben investigar los expertos en etología de los lobos. En cualquier caso, a día de hoy parece que para muchos rebaños, especialmente en ganadería extensiva, la mejor medida es contar con perros, sobre todo con mastines. De hecho se comentó durante el acto que la ganadería se ve más desprotegida en las tierras al sur del Duero precisamente porque los ganaderos no están tan acostumbrados a tomar estas medidas preventivas como los de tierras más al noroeste que llevan más tiempo conviviendo con el lobo. Por tanto, tiene mucho sentido fomentar la adopción de estas medidas tradicionales en todos aquellos sitios con presencia del lobo desde que este aparezca, antes de que por inacción se empiecen a sufrir pérdidas.

En conclusión, podemos considerar a los mastines como una parte clave en la conservación del lobo y la convivencia del mismo con la ganadería.

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