Crónica de las IV Jornadas de Divulgación innovadora (D+i)

Durante los días 21 y 22 de octubre tuvieron lugar en Zaragoza las IV Jornadas de Divulgación innovadora (D+i), un evento de divulgación científica que acoge a divulgadores de toda España y a alguno del extranjero. Este año tuve la ocasión de asistir, invitado como ponente a una de las actividades, y pude conocer y disfrutar todo el evento. Así que ahora compartiré aquí una reseña de cómo fue, para darlo a conocer y animaros a que asistáis a futuras ediciones. Esto lo publiqué primero en el blog de la asociación Hablando de Ciencia (HdC) (enlace aquí).

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Inauguración de las Jornadas D+i.

Mañana del viernes (21-10-2016)

En primer lugar, se inauguraron las jornadas empezando por un diálogo en el que se presentaron varios proyectos de divulgación, que iban desde el dibujo hasta la astronomía, pasando por el uso de realidad virtual para dar a conocer experiencias menos alcanzables (como visitar una geoda gigante por dentro). Nos explicaron que la clave de la realidad virtual es la presencia, el que uno pueda sentirse incluído en lo que está viendo en vez de ser un mero espectador. Tras oír esas presentaciones, yo ahora sueño con poder disfrutar algún día de viajes por el espacio con realidad virtual. ¿Os imagináis visitar exoplanetas, las lunas de Júpiter, o los rincones más exóticos del universo? La nave de la imaginación de la que nos hablaban en Cosmos puede convertirse en algo “palpable” gracias a la realidad virtual.

Otra actividad fue una presentación sobre Science Shops, sobre cómo conectar la ciencia con la ciudadanía. Y tras eso nos propusieron una actividad de “divulgadores anónimos”, que al estilo de los grupos de alcohólicos anónimos, nos hizo sentarnos en círculo para contarnos brevemente quiénes somos y por qué estamos en el mundillo de la divulgación. Todo fue muy rápido, pero estuvo bien que pudimos escribir en unas hojas nuestros datos e intereses, para exponerlas en un muro durante todo el evento. Desde luego la organización se esforzó por crear vínculos entre los asistentes (y eso que aún no hemos llegado a la parte de la fiesta jeje).

La mañana del viernes la cerramos con otro diálogo en el que otros divulgadores expusieron sus proyectos. Entre ellos, destaco especialmente el evento Somos Científicos, en el que participé en abril y del que podéis leer mi resumen en este enlace. Precisamente yo fui a las Jornadas para participar en una reedición del evento, esta vez en directo ante el público. Pero eso fue el sábado, así que lo contaré después. El viernes Ángela Monasor, que organiza Somos Científicos, lo dio a conocer al resto de asistentes. También nos presentó su proyecto Jorge Frías (miembro de Hablando de Ciencia), quien nos mostró con un divertido vídeo cómo había implicado a sus alumnos en la divulgación. Y otra interesante presentación fue la de Javier Santaolalla, sobre monólogos de ciencia; pero como de esto hablaré más adelante, lo aparco por ahora.

Tarde del viernes

Por la tarde del viernes nos tocó hacer deberes, en un interesante taller sobre “Design thinking para la divulgación”. Bajo las instrucciones de Irene Lapuente nos diseccionamos las personalidades unos a otros, para diseñar proyectos de divulgación orientados a un público a identificar y describir. Nos faltó tiempo, y el taller se completó el sábado, pero yo por desgracia me lo tuve que perder por estar preparando mi actividad, así que no puedo contar cómo terminó.

Después, como niños que salen de clase, pudimos salir al patio a jugar, experimentando demostraciones de realidad virtual que iban desde explicaciones de divulgación científica (que combinaban imágenes con audio para aprender cómo se forman las auroras boreales y australes como si lo viésemos desde el espacio), hasta videojuegos. Disparar un arco de realidad virtual fue asombrosamente realista, tenía la sensación de estar tensando una cuerda real (por la vibración del mando), y ¡qué mal se me daba apuntar con las flechas! Fue muy divertido. Incluso había un brazo robot que podías controlar con la mano, como los de las misiones espaciales, y en las Jornadas muchas personas pudieron controlarlo y/o ponerse ante el brazo para que quien lo controlaba las maquillase con el brazo robot. Era como el de ese capítulo de The Big Bang Theory con el brazo de Howard, solo que controlado con un sensor de movimientos apuntado a la mano. Tendríais que ver las caras que se les quedaron a los que fueron maquillados así; ni el Joker.

Al acabar el día fuimos a un bar a tomarnos algo y a pasar la noche de juerga por Zaragoza. Desde luego diversión no nos faltó.

Mañana del sábado (22-10-2016)

La mañana del sábado, pese a no haber dormido mucho, empezó con una buena asistencia del público, que asistió a un diálogo entre artistas sobre cómo combinar la ciencia con el arte. Algunas cosas fueron curiosas, pero tampoco me convenció mucho que se dijesen cosas como que hay que combinar la ciencia necesariamente con todo. El que quiera, que lo intente, pero yo siento decir que no le veo mucho sentido a, por ejemplo, expresar ciencia con la corporalidad (como dijo alguien). En fin, cada uno tiene sus manías.

Más divertido fue el Telecienciario, presentado por Javier Santaolalla y Santi García, de Big Van. Un poco de humor sobre la ciencia, y también sobre lo que no es ciencia pero se las da de lo que no es, como la homeopatía (aunque no dijeron casi nada de eso, fue un chiste muy diluido). Alguna de sus bromas generó alguna queja entre el público, lo que se reflejó en el debate posterior, y es que no se puede hacer algo que haga gracia a todo el mundo, pero no deja de ser útil el humor para llegar a ciertos públicos.

Tras eso, había varias actividades paralelas, y yo me fui a ver las exposiciones que más me interesaron. No puedo relatarlo todo, porque no pude verlo todo, pero no cabe duda de que la oferta era amplia e interesante. En particular, asistí a una serie de charlas, empezando por una sobre una app desarrollada para el Museo Nacional de Ciencias Naturales con la que los niños pueden aprender lecciones de zoología, anatomía y evolución, mientras juegan a crear monstruos con sus móviles. Hubo varias charlas más a continuación, entre las que encontré muy interesante la de José Luis Cepeda (QuantumFracture), que con el Instituto de Física Teórica (IFT-CSIC) nos enseñó lo potente que puede ser la divulgación por Youtube. Yo he tomado nota, y me han comentado que desde el MNCN-CSIC se está planteando esta opción; ojalá veamos un canal de divulgación del Museo, sería muy interesante.

Tras las charlas paralelas en diferentes salas, nos volvimos a juntar todos en el auditorio para asistir a una ponencia magistral de Xurxo Mariño sobre su viaje alrededor del mundo. Aprendimos un montón de datos curiosos con sus relatos.

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Ponencia de Xurxo Mariño. En la diapositiva aparecen los “fantasmas de los árboles”, unas marcas blancas que dejan los árboles en la savana cuando caen y se queman lentamente.

Y es que el que lee mucho y viaja mucho, ve mucho y sabe mucho… y divulga que da gusto.

La última actividad de la mañana fue un debate abierto sobre si vale todo para divulgar, moderado por Óscar Menéndez. Fue una de las actividades más profundas en lo que respecta a reflexionar sobre nuestra propia labor comunicativa. La cuestión fundamental es ¿qué es aceptable y qué no para explicar la ciencia a la sociedad? Por ejemplo, fue muy comentado el tema de los límites del humor, y el consenso más general parecía estar en que lo fundamental es mantener siempre el rigor. Se puede divulgar para diferentes públicos, con diferentes grados de complejidad o profundidad, pero siempre hay que mantener el rigor, aunque sea muy poco lo que se explique. Y otra cuestión muy comentada fue la de si los científicos debemos aparecer con bata cuando nos entrevistan los medios. Algunos lo defendían, como una imagen icónica de la profesión; pero muchos (entre los que me incluyo) opinamos que no, que hay que romper esos estereotipos. No es tan bueno que la gente se quede con que la ciencia consiste en un determinado aspecto, porque luego tenemos por ejemplo anuncios de publicidad en los que sale cualquier tipo con bata blanca diciendo que es científico y que avala que el producto X (del que es el anuncio) es el mejor de su clase. No puede ser que la gente asocie la fiabilidad de la ciencia a una prenda de vestir. Y además no es representativa de muchas actividades que hacemos los científicos sin bata, como salir al campo, o más habitual aún, trabajar con el ordenador. Y por supuesto, si alguien trabaja con prendas que se suelan manchar, también es una falsedad salir ante los medios con las prendas impecables. El deseo por mostrar la ciencia tal como es y a los científicos como vivimos nuestro trabajo en el día a día fue algo bastante generalizado.

Tarde del sábado

Por la tarde se presentaron varios proyectos más de divulgación, como los relatos sobre la enfermedad que ha recopilado Oihana Iturbide (también socia de HdC). También hubo un taller de papiroflexia, en el que Miguel Ángel Vidal enseñó a construir con papel el transbordador del Niágara. Y varios monólogos de ciencia.

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Actividad “Somos Científicos en directo”. A la izquierda, en el atril, está Ángela Monasor. En los asientos, de izquierda a derecha, estamos Didier Barradas, Omar Flores (yo), Julia Herrero, Daniel Gómez, y Ana Moreno.

A las 18:30h (más unos minutos de retraso), empezó por fin “Somos Científicos…¡sácanos de aquí! en directo”, actividad presentada por Ángela Monasor, y de la que yo fui uno de los ponentes, junto a Daniel Gómez, Ana Moreno, Didier Barradas y Julia Herrero. No es porque yo formase parte, pero fue una actividad muy chula en la que hicimos divulgación a la carta: el público podía preguntar lo que quisiese, cualquier cosa de ciencia, y nosotros teníamos que contestar lo que pudiésemos. Y vaya que si se animó la cosa. Había público de todas las edades, y los niños fueron especialmente entusiastas, haciendo preguntas sobre cambio climático, uso de animales en experimentación, o física teórica. El tiempo pasó volando, y cuando acabó todos nos quedamos con ganas de poder seguir respondiendo preguntas. De hecho, tras la actividad, varias personas se me acercaron por los pasillos para seguir consultándome dudas e incluso pedirme consejo para sus futuros estudios. Resulta muy grafiticante notar que llegas a la gente y la ayudas.

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Participantes de Somos Científicos, junto la chica del público que fue premiada por su interesante pregunta.

Tras esa actividad, hubo dos monólogos científicos presentados por dos estudiantes ganadores del concurso LocosXCiencia. Y finalmente el evento terminó con el enfrentamiento humorístico entre física y matemáticas, protagonizado de nuevo por Javier Santaolalla y Santi García de Big Van.

En resumen, fueron unas jornadas muy interesantes, divertidas, y enriquecedoras. Yo las disfruté mucho, me encantó participar en mi actividad y asistir al resto, y me volví con un montón de ideas nuevas sobre divulgación. Os recomiendo que vayáis el próximo año, si os interesan la ciencia y su divulgación. Porque lo más innovador de la divulgación española se da cita cada año en Zaragoza, en las Jornadas D+i. Allí nos veremos el año que viene.

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