Evidencias del cambio climático

Uno de los mayores problemas de nuestra época, y también uno de los temas de debate más comunes, es el cambio climático. Frente a la opinión de la comunidad científica, sigue habiendo gente que lo considera falso. También hay quienes le quitan importancia afirmando que se produce por causas meramente naturales, sin que el ser humano tenga nada que ver, lo que según esas personas significa que no tenemos que preocuparnos porque no es nuestra responsabilidad; un argumento bastante ridículo, teniendo en cuenta que nosotros no provocamos los huracanes ni los terremotos, y no por ello dejan de ser motivo de preocupación.

Pero la cuestión es que no hay dudas respecto a que es un fenómeno real en el que el ser humano juega un papel crucial. No hay debate científico sobre eso, ya que existen sobradas evidencias que lo demuestran. Para explicarlo, publicaré en este blog tres entradas: una a modo de introducción comentando las evidencias que demuestran el cambio climático (que es esta misma entrada); otra donde expondré los efectos que tiene el cambio climático sobre los seres vivos (enlace aquí); y una tercera en que explicaré cómo los seres vivos (tanto el ser humano como los demás) tenemos la capacidad de modificar el clima (enlace aquí), y por qué podemos hablar de cambio climático antropogénico (es decir, generado por el ser humano).

El cambio climático

Antes de nada, es fundamental explicar qué es el cambio climático. Aunque pueda parecer bastante intuitivo, no es raro encontrarse con personas que creen que este consiste simplemente en que va a hacer un poco más de calor, y que incluso lo valoren positivamente. La realidad en cambio es muy diferente, y mucho más grave.

Lo primero es entender el efecto invernadero. Pese a que, precisamente por el cambio climático actual, este efecto suela asociarse a connotaciones negativas, es un fenómeno físico de gran valor para la vida. El efecto invernadero es el fenómeno por el cual la radiación térmica emitida por la superficie terrestre es absorbida por gases de efecto invernadero (GEI), que están presentes en la atmósfera, y cuyas moléculas reirradian ese calor en todas direcciones; parte del calor retorna hacia la superficie terrestre y las capas inferiores de la atmósfera, lo que hace que se acumule en torno a la superficie más calor del que habría de no existir esos GEI. De no ser por ese efecto, la temperatura media de la superficie del planeta sería bastante inferior, incluso por debajo de 0ºC, con unas condiciones mucho más hostiles para la vida.

Ahora bien, como sucede con todos los fenómenos que afectan a la vida, los organismos estamos adaptados a unos determinados rangos de los factores ambientales. Las variaciones que superan esos rangos resultan muy peligrosas, ya sea por exceso o por defecto.

Lo que hoy en día se suele nombrar como “efecto invernadero”, con connotaciones negativas, es en realidad un efecto invernadero intensificado (antropogénicamente), que provoca un aumento acelerado de la temperatura media de la superficie global, y que genera alteraciones en el sistema geosfera-biosfera. Es, en definitiva, una perturbación de gran magnitud a escala planetaria, que pone en serio peligro a gran parte de la diversidad biológica tal como existe en la actualidad.

Pasemos pues a ver cuáles son las evidencias del cambio climático, como efectos físicos que son generados a consecuencia de este fenómeno.

La curva de Keeling

Una de las demostraciones más famosas es la curva de Keeling, un registro del aumento de concentración de CO2 atmosférico desde mediados del siglo XX, que nos muestra precisamente la variación en las concentraciones de gases atmosféricos.

Curva de Keeling

Curva de Keeling

Registros climáticos

Por otro lado, además de los registros que se han efectuado concienzudamente, tenemos otras fuentes de información que nos permiten trazar la progresión de esas concentraciones a lo largo de mucho más tiempo, como vemos en la gráfica de abajo. Podemos estimar estas variaciones gracias a registros climáticos que interpretamos de los anillos de crecimiento de los árboles, de los arrecifes de coral, o de columnas de hielo extraídas de lugares como la Antártida.

Acumulación de gases de efecto invernadero en ppm de CO2 equivalente pp
Acumulación de gases de efecto invernadero en unidades de CO2 equivalente, a lo largo del siglo XX (IPCC, 2001).

Lago VostokEl estudio de las burbujas de aire contenidas a diferentes profundidades (con datación geológica) en el hielo antártico nos permite estimar la variación en las concentraciones de gases atmosféricos e incluso la temperatura media a lo largo de varios milenios de historia. Por ejemplo, esto se estudia en el hielo del Lago Vostok, un lago subglacial a más de 3600m bajo la capa de hielo antártico. Los registros allí obtenidos nos han permitido cuantificar la concentración atmosférica de CO2 a lo largo de más de 400.000 años.

Media temperatura en 1000 años pp
Desviaciones en temperatura media anual durante el último milenio respecto a la media de temperatura entre los años 1961 y 1990. Del año 1000 al 1900 se representan en azul las temperaturas calculadas a partir de los registros climáticos explicados en el texto. En gris se representa el margen de error. De 1900 a 2000 se muestran datos reales de temperatura medidos con termómetros. La línea negra es una curva de datos suavizados. Finalmente, del año 2000 al 2100 se muestran varias proyecciones de evolución de temperatura, calculadas en base a los diferentes escenarios de cambio climático planteados por el IPCC. (Mann et al., 1999. Geophysical Research Letters 26 (6): 759-762; IPCC, 2001).

En la gráfica anterior podemos observar la estimación de temperatura media anual del último milenio. Se puede observar en ella que en torno al año 1450 la temperatura descendió, y hay registros históricos (que nos dejaron por escrito quienes vivieron entonces) de un periodo más frío en aquella época, que se conoce como “pequeña edad de hielo”. Fijaos que esa variación de temperatura en la gráfica no parece excesiva, sobre todo si la comparamos con la variación actual, con el tramo de color rojo que indica los datos que tenemos registrados. Esto nos indica que los cambios que ha experimentado el clima en el siglo XX son mucho más marcados que los que se conocen previamente en nuestra historia.

Lo que aún no está claro es cómo se desarrollará este cambio en el futuro, ya que depende de lo que hagamos para gestionarlo, y de ahí que las predicciones oscilen tanto como se ve en la parte final de esta gráfica. Pero en cualquier caso, incluso las predicciones más optimistas pronostican un gran aumento de las temperaturas en un periodo de tiempo muy reducido. Y esto es justo lo más alarmante, ya que aunque siempre ha habido cambios en el clima del planeta, estos normalmente se han ido produciendo de forma gradual, a lo largo de milenios o incluso millones de años, dando tiempo a que la vida se fuese adaptando. Los cambios demasiado rápidos son catastróficos para la vida, y pueden ser causa de grandes extinciones. Esto es justo lo que está sucediendo, y lo que seguiré explicando en las siguientes publicaciones en este blog.

Evidencias visuales

Por supuesto, hay muchas más evidencias; seguramente todos o casi todos habréis notado cambios en la duración del invierno, la permanencia de las nieves… pero desde luego no son solo percepciones, tales cambios están bien documentados, como se observa en la reducción de hielo en los glaciares o en fotos por satélite del casco polar ártico.

Inercia del sistema climático

Además, una cuestión importante es que ya no hay marcha atrás, no podremos evitar que el clima cambie en muchos aspectos. Es como ver un coche que se dirige a gran velocidad hacia un muro; en función de la velocidad y la capacidad de frenado, habrá una distancia mínima a partir de la cual ya es inevitable la colisión. Pues nosotros hemos rebasado esa distancia con el cambio climático, y es inevitable que haya daños. En la gráfica inferior podemos observar la inercia del sistema climático, es decir, el tiempo que podrían tardar algunos de sus efectos en estabilizarse (desde años, hasta milenios).

Inercia del sistema climático
Inercia del sistema climático

Pero eso no significa que ya no importe lo que hagamos, dado que cuanto antes se empiece a frenar, menores serán los daños del impacto. Precisamente en esto consisten los diferentes escenarios planteados por el IPCC que mencionaba antes, y que se reflejan en la figura de desviaciones en temperatura desde el año 1000 hasta el 2100, en el tramo del siglo XXI; lo que nosotros hagamos determinará si el aumento es más o menos grave. Por ello, es importante gestionar adecuadamente nuestra actividad para minimizar el cambio climático y que sus efectos no sean los más graves. En las siguientes entradas sigo explicando cómo el cambio climático nos afecta a los seres vivos (enlace aquí), y cómo los seres vivos podemos modificar el clima (enlace aquí).

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3 comentarios sobre “Evidencias del cambio climático

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