La carrera de biología, ¿es realmente como la pintan?

En esta época, muchos jóvenes terminan el instituto y pasan la selectividad, con el objetivo de llegar a la universidad. Se plantean qué carrera escoger, cuál les gustará más, por qué camino tendrán mejores perspectivas de futuro… y tratan de informarse de cómo serán esas carreras. Pero lo que se comenta por ahí no siempre se ajusta a la realidad.

Edward O. Wilson
Edward O. Wilson

Quisiera compartir mi experiencia de haber estudiado biología, para que pueda servir de orientación a quienes se la planteen como una posibilidad, ya sea como primera elección o como alternativa, pues es bien sabido que en biología se puede entrar con poca nota, y por tanto es donde acaban muchos que querían hacer otras carreras pero no pudieron entrar en ellas.

Hay diferentes motivaciones para llegar a biología, y trataré de dar una perspectiva enfocada a cada planteamiento, para que cada uno encuentre los consejos que mejor se adapten a su situación.

Te gustan los animales. Dudas entre veterinaria y biología

Muchos se plantean ser biólogos porque les gustan los animales (que es lo más habitual). Casi todos se habrán planteado en algún momento ser veterinarios, principalmente porque desde niños la figura más conocida del profesional que trabaja con animales es la del veterinario. Ciertamente la veterinaria está mucho más centrada en los animales, fundamentalmente en un conjunto de animales, que son los que pueden ser pacientes, mientras que algunos son estudiados como parásitos a combatir, y de otros su existencia se deja de lado. Por supuesto se estudia zoología en veterinaria, pero de una forma mucho más superficial que en biología.

Un veterinario debe saber mucho más sobre animales domésticos, sus enfermedades, cómo tratarlos y operarlos, etc. También hay especialidades en animales exóticos y salvajes. Pero no se aborda el conocimiento del medio natural en toda su plenitud, como se hace en biología.

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Cada carrera puede ser ideal para determinadas personas, dependiendo de sus intereses. También es cierto que solo algunos veterinarios terminan trabajando con animales; muchos acaban en trabajos relacionados con los productos alimenticios. Lo más importante para tomar la decisión es tener en cuenta que, si escoges ser veterinario para trabajar con animales, tu función más probable e importante será atender a los animales en una clínica (o donde exijan las circunstancias) para curarlos. Esto por supuesto es una simplificación, que no recoge muchos otros aspectos. Si algún veterinario quiere corregir o matizar algo, bienvenida sea su opinión.

Paisaje africano con elefantes

En cambio, si escoges ser biólogo, tanto si terminas dedicándote a los animales como si acabas derivando hacia otros organismos, tu función principal será estudiar su naturaleza, el funcionamiento de esos organismos en su hábitat. A fin de cuentas, la biología es una ciencia “pura y dura”.

Te interesan los microorganismos o la genética. Dudas entre biotecnología y biología

En este caso se debe tener en cuenta que la biotecnología se daba como una especialidad de biología hasta hace un tiempo, y posteriormente se creó como carrera independiente. Es por tanto una parte de la biología, especializada en cuestiones muy técnicas, sobre ingeniería genética y similares. Así que la cuestión principal es si uno quiere especializarse directa y totalmente en eso, o prefiere tener una visión más global de las ciencias biológicas. Quizá os ayude a decidir leer las posteriores explicaciones sobre biología.

Te interesa el ser humano. Dudas entre medicina y biología

Este caso es muy similar al de la veterinaria, restringido a una sola especie animal. Muchos biólogos también se especializan en el ser humano, ya sea en antropología, o a través de la biología celular (lo que lleva a muchos biólogos a trabajar en los laboratorios de los hospitales). Si uno quiere dedicarse a curar enfermedades, debe plantearse si prefiere trabajar con el paciente como médico (figura que no hace falta explicar, aunque su trabajo sea complejo), o prefiere trabajar al margen del paciente, diagnosticando sus enfermedades en un laboratorio, o bien cooperando en ensayos clínicos de investigación médica. Para todo esto último, la biología es crucial. Aunque en estos casos se da un solapamiento entre médicos y biólogos.

Te interesa el medio ambiente y su conservación. Dudas entre ambientales y biología

Son dos buenas carreras para ese propósito. Las diferencias están marcadas en aspectos como que biología se centra en el estudio de los seres vivos, y a través de ellos cómo funciona su entorno, mientras que en ambientales se presta más atención que en biología a los aspectos abióticos (meteorología, procesos erosivos, impacto ambiental…). Si lo que os interesa es la conservación, ambas carreras pueden llevaros al mismo destino, aunque os aportarán visiones ligeramente diferentes. Yo puedo aportar aquí explicaciones sobre cómo es biología, pero para saber cómo es ambientales recomiendo buscar fuentes que conozcan la carrera por dentro. Aunque os dejo aquí la opinión de una amiga que estudia ciencias ambientales:

A los ambientólogos también se nos tacha de saber “poco sobre muchas cosas y mucho sobre nada”… mi percepción es que las ciencias ambientales requieren tener una visión de conjunto, buscando interrelaciones entre los sucesos observados (los famosos twisted problems de origen peliagudo o retorcido, con consecuencias e implicaciones difícilmente previsibles). Por eso debe ser una ciencia multidisciplinar e interdisciplinar.

Yo la recomendaría para gente interesada en variedad de campos, desde la conservación hasta las energías, pasando por la investigación, y que no se sienten cómodos con carreras muy enfocadas a una sola disciplina (por ejemplo, la Historia estudia distintos períodos, entra en la arqueología y algo de museología, pero está todo muy en la línea de la Historia, y cambiando de una asignatura a otra apenas se percibe diferencia, salvo en el período histórico tratado). A mí personalmente ese estilo de carrera me saturaba mucho. Y en las Ambientales he encontrado la variabilidad de contenidos que me hace mantener la atención sin tanto desgaste.

Estuve en primero de Biología también y entre ambas carreras apenas hay diferencia en primer curso, salvo citología e histología, que no se daba en ambientales, dándose en cambio Sistemas de Información Geográfica, y una asignatura introductoria a cómo todo está interrelacionado, como decía antes, para empezar a enseñar a pensar en los sucesos naturales en conjunto, los equilibrios y cómo diversas perturbaciones en una parte desestabilizan el todo. También enseñan en los siguientes cursos una visión de cómo los aspectos sociopolíticos y económicos tienen un origen último medioambiental en muchos casos.
En el resto de asignaturas, hay de todo (física, química, economía, matemáticas, geología, algunas de derecho y gestión, meteorología, biología…), quizá la veo algo más enfocada a las relaciones que al estudio de los seres vivos en sí; se les estudia con asignaturas de zoología y botánica (una de cada, y otra de entomología), pero en general se les da más una visión de “parte del sistema de interrelaciones” que estudiarles a ellos en sí mismos. En otras palabras, más que estudiarles a ellos por el mero hecho de saber sobre ellos, se intenta ver brevemente cómo funcionan para intentar ver qué necesitan, qué papel juegan en el sistema y qué puede ocurrirles (a ellos y al sistema) si hay perturbaciones; los estudios van encaminados a minimizas o evitar el impacto, y me parecen unos estudios a caballo entre las ciencias puras y la ingeniería. Esta es mi visión de la carrera.

Me gustaría añadir, para todos aquellos amantes de los animales que hayan decidido huir de las Ambientales por mi culpa, que se necesitan ambientólogos también trabajando en las reservas naturales, centros de conservación y parques zoológicos 😉 tantos como biólogos o veterinarios.

Creencias populares sobre biología

Ha llegado el momento de tratar un tema espinoso. ¿Qué hay de cierto y qué es falso en todo lo que se cuenta sobre biología? Bueno, lo primero, derribemos estándares odiosos: los biólogos no somos como la-que-no-debe-ser-nombrada. En serio, basta ya de esa comparación, es de mal gusto mencionarla en presencia de un biólogo. Ella no nos representa.

A los físicos se los compara con Einstein, Newton, Hawking… haced todos el favor de concedernos a los biólogos al menos que el referente popular sea Darwin, Dawkins o Margulis. Evidentemente los que no se dedican a la biología solo conocen los casos más famosos, no vamos a pedir más; pero si hubiésemos de tener referentes biólogos españoles, podríamos mencionar a Ramón Margalef.

“Es una carrera fácil”

Quizá el estereotipo más falso que hay sobre la carrera es que sea fácil. Como se entra con poca nota, y no tiene tanto prestigio como medicina o veterinaria, parece que biología es una carrera secundaria. Pues nada más lejos de la realidad, y este error les pasa factura a muchos que entran pensando que no les costará esfuerzo, y luego se dan de morros contra la realidad. He tenido muchos compañeros que la han tenido que dejar, porque no se ajustaba a sus expectativas de dificultad. Como ya dije, y repito, la biología es una ciencia pura y dura. Y además muy amplia. Los biólogos, salvo posteriores especializaciones, no entramos al detalle de conocer todas las enfermedades y sus síntomas, su tratamiento, etc. Pero sí aprendemos las bases científicas de la fisiología, cuestiones de patologías, y además damos muchas más cosas, sobre diversidad biológica, ecología, genética, biología celular, diseño de experimentos, etc. Es una carrera con tanto peso de contenidos como cualquier otra; se diferencia en que los contenidos son mucho más diversos, y obviamente, cada parte se trata con menor profundidad que en carreras que se enfocan directamente a especializarse en mayor grado. Los biólogos somos a priori científicos generalistas, aunque luego se acabe en diferentes especialidades, como pasa con cualquier carrera, ya que no es posible abarcar todo el conocimiento con igual detalle, y uno tiene que tender hacia alguna rama. Pero aun así un biólogo tiene una formación integradora de muchas disciplinas del conocimiento. Se podría decir que el biólogo es el que debe saber un poco de todo, en lo referente al estudio de la vida, para conectar a los especialistas que saben mucho de unas pocas cosas.

Esto es una simplificación ilustrativa, para describir los papeles de generalistas y especialistas. Todos son necesarios, así que no hay aquí ningún juicio de valor sobre una opción u otra. Cada uno debe seguir su vocación y aportar lo que mejor pueda.

 

“Los biólogos se dedican a conocer los nombres de las especies”

Species plantarum
Species Plantarum, el libro que Carlos Linneo publicó en 1753, y que marcó el punto de partida para la nomenclatura botánica que se usa hoy en día.

En biología hay que aprender mucho, estudiar muchísimo, y lo más importante (que a veces se olvida), razonar y entender los procesos de la naturaleza. Pues una creencia popular totalmente falsa es que un biólogo es una especie de enciclopedia de los seres vivos. Alguien que debe saber reconocer a todos los animales del campo, o todas las flores, o todos los árboles, y que si le preguntan a qué especie pertenece un organismo y no lo sabe, debe ser mal biólogo.

Pues eso no es así. Es cierto que hay biólogos que se dedican a clasificar a los seres vivos, y saben reconocer muchísimas especies, pero son solo los que se especializan en taxonomía (animal, vegetal, microbiana…). También es cierto que en la carrera hay que aprenderse muchos nombres de especies, y a reconocerlas. De hecho, hay que aprender tantísimos nombres (probablemente superando el millar), que resultan excesivos, y se olvidan fácilmente. Este es el problema clásico del sistema educativo: te obliga a memorizar mucho, lo haces antes del examen, y luego lo olvidas casi todo para memorizar lo siguiente. No es culpa del alumno; en mi opinión, exigir menos memorización y más razonamiento ayudaría a retener más cosas, y a obtener mejores resultados en general.

El caso es que, una vez terminados los estudios, los biólogos conocen bien aquellas especies con las que acaban trabajando. Y para cada biólogo esto puede ser un conjunto de especies de hormigas, de líquenes, de musgos, de micromamíferos, o de cualquier otro taxón. En todo lo demás, se sabrá aquellas especies que por gusto se aprenda, como cualquier aficionado. Por eso es muy posible que cualquier persona sin estudiar biología se sepa bastantes especies (normalmente por el nombre vulgar) que un biólogo no conoce; y eso no es síntoma de nada, el biólogo puede ser un perfecto profesional aunque no sepa eso. A veces incluso se aprende los nombres científicos y se olvida de algunos nombres vulgares. Pero la diversidad biológica es inmensa en nuestro planeta, hay millones de especies, y un biólogo estudia en la carrera toda la diversidad, su clasificación, algunas especies de los diferentes ecosistemas de todo el mundo… y lo que es más importante, aprende el funcionamiento de la vida. Con ello, tiene una visión global, y nuevamente, con eso se pierde especialidad.

Pasa a menudo que una persona que conoce las pocas decenas de criaturas macroscópicas que tiene en su entorno se sorprenda de que un biólogo no las conozca todas. Pero el biólogo sabe mucho más del funcionamiento fisiológico de las plantas, aunque no sepa nombrarlas, y sabe cómo evolucionan las especies, aun sin conocerlas.

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A la izquierda, esquema tridimensional de una porción de tallo vegetal, mostrando sus tejidos. A la derecha, imagen real de un corte transversal del tallo.

Eso es lo que es un biólogo. No es una enciclopedia, solo almacena la información necesaria, y el resto, sabe cómo buscarla. Como científico, sobretodo es un procesador de esa información. Eso es lo que da la carrera de biología, una formación científica.

“Biología no tiene salidas”

Por último, algo que se repite mucho es que “biología no tiene salidas”. A mí muchos profesores del instituto trataron de desanimarme de hacer biología, ya que yo quería entrar por vocación y tenía buenas notas, como para hacer cualquier otra carrera. Me decían que, pudiendo entrar en otra, cualquiera era mejor. Y que además biología no servía para nada. Bueno, pues todo eso son solo tonterías dichas desde la ignorancia. Y como ahora sé bien lo que hay, voy a explicar cuál es la realidad, con sus luces y sombras.

Partiendo de lo que he comentado ya de que un biólogo es un científico “de los pies a la cabeza”, y dado que además es muy generalista, tiene muchas, muchísimas salidas. Dependiendo de la rama por la que tienda cada uno, puede tener salidas profesionales en medicina, educación, gestoría medioambiental, cría y cuidado de animales, personal de zoológicos, reservas o jardines botánicos, asesoría en muchas cuestiones políticas y sociales, museos, agencias espaciales, controles biológicos de aduanas, investigación en infinidad de campos… y muchísimo más.

¿Os parecen pocas salidas? Pensad que el biólogo es experto en lo relativo a la vida, y este planeta está lleno de vida; los seres humanos somos una especie más, y también lo que tiene que ver con nosotros tiene que ver con la biología.

Aunque también es cierto que se dan solapamientos con otros profesionales, y a veces a causa de la poca estima que hay hacia los biólogos, se da prioridad a otros aun en cuestiones para las que el biólogo está mejor capacitado. Por ejemplo en controles biológicos de aduanas, donde hay que revisar que no entren o salgan de un país determinadas especies, muchas veces se contrata prioritariamente a veterinarios, cuando el biólogo está mejor preparado para esa función.

Así son las cosas. Los biólogos tenemos que luchar para que se nos reconozca nuestra valía. Pero una ventaja es que, aun habiéndose especializado al finalizar la carrera, la formación generalista de base nos permite una mayor flexibilidad para cambiarnos entre especialidades.

Un inciso, voy a añadir a continuación un comentario que me ha dejado Raúl, un profesor de una universidad de México, aportando datos sobre las salidas que han encontrado los estudiantes de biología al terminar la carrera:

Me ha llamado la atención el que varios de los que han hecho comentarios hayan dicho que diferentes personas los han tratado de desanimar de tratar de ser biólogos, argumentando entre otras cosas que no hay empleos para los biólogos o que no existen opciones después de estudiar la carrera. Como una manera de contribuir con datos, te comparto información que tengo sobre empleabilidad y estudios posteriores de los egresados de la carrera de biología en la universidad en la que laboro en el centro de México. Los datos son del 2017, están basados en 101 respuestas (cerca del 20% de la población total de egresados) y contempla egresados desde el año 2003 hasta el 2017.
En cuanto a empleabilidad, el 88.1% de los egresados ha dicho que ha trabajado. De ellos, en promedio el 49.3% de los egresados ha conseguido trabajo en menos de 6 meses y cerca del 80% lo hizo un año después de egresar. La mayoría de ellos (56.7%) se ha dedicado a la docencia, pero también a la biología aplicada (42.3%), biología básica (25.3%) y a otras actividades (18.7%) (la suma da más de 100% porque hay personas que se han desempeñado en varios ámbitos; aplica lo mismo para varios datos posteriores). La mayoría ha laborado en el sector gubernamental (68%), en empresa no propia (25.3%), en ONG´s (9.3%), en empresa propia (8%) y otros sectores (14.7%). El 72% ha dicho que han sido trabajos fijos (más de un año), el 42% temporales (menos de un año) y el 4% otro tipo de temporalidad.
En cuanto a estudios posteriores, el 41.6% ha hecho estudios posteriores a su carrera. De ellos, 33.3% inició sus estudios 6 meses después de egresar y un 50% lo hizo menos de un año después de salir de la carrera. La mayoría ha hecho maestría (69%), diplomado (19%) o doctorado (19%). El 83% ha indicado que sus estudios posteriores han sido relacionados a la biología.
Entonces, concluyo que al menos para México, las falacias de que no existen trabajos para biólogos y que no existen opciones después de estudiar la carrera, son falsas. Faltaría ver que pasa en otros países.

Ahora bien, hay que tener presente que no por terminar la carrera y tener el título, uno tiene por qué ser un buen biólogo. De hecho, ni siquiera tiene por qué ser biólogo. Debo incidir en el matiz de que ser licenciado o graduado en biología solo expresa que has cursado y sacado esa carrera. Un biólogo es aquel que efectivamente trabaja estudiando la vida en cualquiera de sus formas, ya sea cobrando por ello o no, y habiendo cursado la carrera o no. Uno puede ser biólogo sin estudiar biología, aunque dependerá de él buscarse la manera de formarse por su cuenta; y tendrá más difícil conseguir muchos trabajos sin el título, pero eso es cuestión del sistema en el que vivimos.

En fin, ser biólogo es sobretodo una cuestión de actitud. Y lo que quiero resaltar es que no basta con hacer la carrera, se requiere una cierta vocación (incluso aunque se acabe en la carrera por no haber podido entrar en otra), y requiere esfuerzo, no solo de echar tiempo y energía en estudiar, sino fundamentalmente esforzarse por comprender e interesarse por descubrir. Como ciencia que es, si uno no siente curiosidad por saber, no tiene nada que hacer en biología.

E incluso teniendo cierto interés, este debe acompañarse de esfuerzo por obtener buenos resultados. Las notas importan, aunque haya quien diga que no. Estoy de acuerdo con que el sistema educativo que tenemos tiene serias deficiencias, y que las notas no lo reflejan todo; pero sí reflejan algo. Puede haber personas que sacando notables, tengan realmente más potencial que otros que sacan todo sobresalientes (y digo que puede ser así, no que sea así siempre). Pero desde luego en aquellos que sacan siempre aprobados “por los pelos”, o incluso que suspenden muchas y las van sacando porque les redondean los “4 coma algo” a 5, eso evidencia que uno no está asimilando los conocimientos que debería tener.

Siempre es posible que se te atraviese alguna asignatura, y la apruebes malamente; si son pocas, no pasa nada. Tiene el riesgo de que te queden lagunas, pero puedes intentar solucionarlo por tu cuenta; estudiando más en otro momento, recibiendo clases particulares (que no solo están para aprobar), o si se da el caso de que una asignatura te cuesta por un mal profesor (que siempre los hay), te formas por tu cuenta y no pasa nada. Pero cuando a alguien se le atraviesan casi todas las asignaturas, lo más probable es que el problema lo tenga él, que se haya equivocado de carrera y no tenga el interés suficiente, o que no tenga aptitudes para esta ciencia.

Las notas desde luego importan, junto con el resto del expediente, pues con ellas se consiguen becas, ofertas de doctorado, oportunidades laborales… mientras haya gente (y no poca) que va sacando la carrera a duras penas con nota media de suficiente, habrá muchos licenciados y graduados, bastantes que no tienen realmente la formación que deberían, y habrá muchos en paro. Es cierto que cuesta encontrar trabajo, sobre todo hoy en día, pero aquellos que realmente sienten pasión por aprender y se esfuerzan por lograr buenos resultados, tendrán muchas más oportunidades de encontrar buenos trabajos para sus intereses. Así que un consejo para los que empiecen la carrera, y que también vale para los de otras carreras: no os descuidéis, esforzaos desde el primer curso, que al final de la carrera es tarde para intentar solucionar un mal expediente.

Tampoco pretendo denigrar a los que tienen malos resultados. Hay gente muy inteligente a la que le va mal en los estudios (sin autoengaños, que los malos resultados tampoco garantizan inteligencia). Sencillamente, quienes empiecen biología y vean que les va muy mal, que se planteen si de verdad esa es su vocación, y si no harían mejor buscando otra carrera. Aunque os voy a dar un alivio: los primeros cursos suelen ser los más duros, a partir de la mitad de la carrera se vuelve algo más llevadera.

La carrera por dentro

Habiendo comentado ya cómo es biología de cara a la sociedad, tratemos ahora cómo es puertas adentro, en las aulas. Antes de nada debo señalar que yo estudié una licenciatura (justo formé parte de la última promoción de licenciados), así que no viví exactamente la carrera que es hoy en día con los Grados. Pero muchas cosas se parecen (quizá por desgracia, porque muchos profesores no se molestaron en adaptar los contenidos a nuevas asignaturas y diferente configuración de créditos, lo que perjudica a los actuales alumnos, pero esto es así en todas las carreras). Y además conozco el Grado a través de la experiencia de amigos míos, y porque fui delegado de estudiantes y miembro de Junta de Facultad durante la carrera, de manera que estuve en las reuniones de planificación y adaptación al Grado.

Dicho eso, vayamos por partes. Biología, como otras carreras, empieza por unos contenidos básicos obligatorios, y en los últimos cursos ya se ofrecen optativas más encaminadas a determinadas especialidades. En cada curso, a su vez se subdivide en las ramas más importantes de las ciencias biológicas, como zoología, botánica, microbiología, ecología, genética, fisiología (animal y vegetal), bioquímica…

Ahora en los Grados se suelen agrupar varias de esas ramas en asignaturas mayores, aunque siguen siendo bloques diferentes dentro de cada asignatura. Los planes de estudio de cada sitio ya es algo que depende de la facultad (aunque ahora menos que en la licenciatura). Los profesores juegan un papel muy importante, y condicionan lo interesante y provechosa que resulte cada asignatura. Pero es algo que no se puede evaluar en general, así que me centraré en los contenidos.

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Zoología y botánica son dos de los pilares de la biología, aunque son ramas tan “históricas” que en gran parte son más historia natural a la antigua usanza. Por supuesto hay un importante contenido científico, pero en estas asignaturas es donde hay que memorizar cientos de nombres de especies, en cada curso. Y en microbiología algo parecido, aunque con ciertas diferencias. Estas son asignaturas de empollar, para conocer los elementos de la naturaleza. Requieren tiempo y esfuerzo.

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Harina de otro costal son ecología, genética, fisiología y bioquímica. Si las anteriores incidían mucho en conocer los diferentes elementos, estas se centran más en entender el funcionamiento. También requieren estudiar, unas más y otras menos, pero no es tanto de memorizar, y hay más para razonar.

Luego hay unas cuantas asignaturas complementarias, como física, matemáticas, estadística, o geología. Se dan mucho menos de lo que deberían, especialmente física y matemáticas, que son fundamentales para la ciencia. Como resultado, muchos biólogos tienen unos conocimientos realmente escasos de física, y un pobre dominio de las matemáticas. Hasta el punto de que algunos ni siquiera ven la importancia de las matemáticas en la biología (síntoma de una preocupante ceguera científica). Aunque el hecho de que muchos tengan estas carencias no significa que todos las tengan. Hay biólogos con mucho interés por la física y las matemáticas, a los que se les dan muy bien. Tal es mi caso, y he tenido que soportar a algún profesor de física que perdía el tiempo de las clases en sermonearnos sobre que “a los biólogos no nos gusta la física ni la entendemos”, en vez de estar enseñándonosla.

En biología (como ciencia) las matemáticas son imprescindibles, y se usa sobre todo la estadística. Pero en la carrera la formación en esos aspectos es muy pobre. Ser bueno en matemáticas es una ventaja que da potencial para llegar a ser buen biólogo. En cambio, a los que se les de mal y ni siquiera les interese mejorar, van por mal camino, al menos en lo científico. Podrán sacarse la carrera y terminar cuidando animales o algo así, pero desde luego en investigación tienen poco futuro. Claro que cada uno puede elegir su camino, y está en su derecho; pero debe saber a dónde le lleva ese camino, para ser consciente de si es lo que quiere o no. Si uno quiere ser un buen científico, no le vendrá mal formarse un poco más en matemáticas, aunque sea por su cuenta o recibiendo clases extra.

De bota y de bata

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Un apunte final debe ser la división de la carrera en dos ramas principales, normalmente denominadas como ambiental y fundamental, aunque popularmente los biólogos nos referimos a nosotros mismos como biólogos de bota o de bata, en función de que vayamos por una u otra rama respectivamente. Esto hace referencia a que la rama ambiental agrupa a las especialidades que son tradicionalmente “de campo”, mientras que la rama fundamental agrupa a las de laboratorio. Pero esta es la tendencia tradicional, ya que hoy en día en todas las especialidades suele combinarse el trabajo tanto en campo como en laboratorio. Por cierto, no hay que confundir la rama ambiental con ambientales; lo primero es la parte clásica de la biología, mientras que lo segundo es otra carrera, si bien hay cosas en común.

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Félix Rodríguez de la Fuente

En la rama ambiental se encuentran zoología, botánica y ecología, subdivididas en asignaturas como zoología de artrópodos, zoología de cordados, zoología de invertebrados no artrópodos, fisiología ambiental de plantas, biogeografía, etología, gestión de ecosistemas, paleontología, limnología, zoología marina, taxonomía y evolución vegetal, antropología, palinología, ecosistemas terrestres, etc.

tubos de ensayo

En la rama fundamental se encuentran genética, biología celular, microbiología, fisiología, bioquímica… también con diferentes asignaturas como fisiopatología, patología molecular, neurobiología, enzimología, genética humana, genética molecular, metabolismo, inmunología, virología, etc.

Además, suele haber asignaturas comunes bastante interesantes, como proyectos en biología (donde se aprende a desarrollar proyectos con un enfoque más empresarial), o filosofía de la biología (muy recomendable para cualquier científico).

Elegir entre tantas opciones puede ser complicado. Si tienes vocación, puede que quieras hacer más de lo que te exigen, y de lo que el tiempo permite. Yo mismo terminé la carrera con más créditos cursados de los que tenía el plan de estudios, que era de más de 326 créditos, y era la carrera con más créditos de la facultad, estando también biotecnología y ciencias ambientales.

Por terminar de contar mi caso personal, yo empecé la carrera queriendo especializarme en zoología, sin demasiado interés por las plantas, y a medida que la fui cursando descubrí que las plantas son más interesantes de lo que la mayoría de la gente sospecha. Además, zoología no se ajustaba a mis expectativas. Me replanteé mi futuro y terminé especializándome en ecología, que como expliqué previamente aborda más los aspectos dinámicos de la naturaleza, para comprender los procesos de los ecosistemas, en vez de ser un estudio más limitado a los elementos de ciertos conjuntos de especies. La ecología es a su vez una rama muy generalista, donde se combina el estudio de plantas y animales, de microbiología y genética, y donde se trabaja tanto en campo como en laboratorio. Y eso es justo lo que yo quería.

En definitiva, estudiar biología es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, me ha enriquecido mucho personal e intelectualmente, y se la recomiendo a cualquiera que sienta interés por las ciencias de la vida. Eso sí, recordad lo que he dicho, no es una carrera tan fácil como la pintan, y no es para cualquiera. Espero que mis consejos os sirvan de ayuda para tomar la mejor decisión para cada uno, sea cual sea.

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213 comentarios sobre “La carrera de biología, ¿es realmente como la pintan?

  1. Me parece un artículo muy detallado y muy interesante, especialmente para alguien de letras, como yo, que, por avatares de la vida ha acabado derivando su carrera profesional hacia temas relacionados, de una u otra manera, con la ciencia (un campo que jamás pensé que podría suscitarme interés y que ahora me pica el gusanillo y la curiosidad) y que, por lo tanto, como “letrasado” (y orgulloso), me resulta a veces difícil de entender, por lo que considero necesaria cierta formación (aunque creo que atreverme con estudiar biología sería una locura, pero quién sabe si en un futuro me vuelvo loco), por lo que este tipo de posts nos resultan muy útiles a los que no somos muy duchos en la materia. Por lo que he leído, biología es a las ciencias un poco lo que derecho (la carrera que estudié) a las ciencias sociales. Una carrera con una nota de corte baja, que se vende como fácil y asequible, y a la que todo el mundo se mete “por hacer algo”, pero que, en realidad, abarca tantísimas ramas, especializaciones y realidades que al final resulta, de alguna manera, la carrera más transversal de la rama y una de las que más esfuerzo y dedicación requieren, por lo que la cifra de alumnos que la abandona es igualmente muy elevada. Me ha parecido muy curioso porque, conforme iba leyendo varias frases, mi mente pensaba “esto es exactamente lo mismo que piensa la gente de Derecho” y “esto es exactamente lo que pasa en Derecho”.
    Creo que muchas veces nos fijamos más en las salidas laborales que estudiar una carrera puede ofrecernos (que también es lógico), que en los conocimientos y desarrollo de capacidades que esa carrera puede ofrecernos para poder entender después otras realidades. Sin duda alguna, con las dudas resueltas, creo que el estudio de la biología debería formar parte del plan de estudios de secundaria (pero no como forma ahora parte, sino de una manera más dinámica, práctica e interesante, donde yo estudié, al menos, su estudio era muy superficial y demasiado tedioso), al igual que considero lo mismo con derecho. Ojalá hubiese podido entender nociones sobre biología de manera tan fácil como lo he hecho ahora, que cómo lo hice en el Instituto, la cosa habría cambiado mucho.

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    1. Hola Nacho.
      Gracias por tu comentario, es interesante conocer perspectivas diferentes, pues yo no sabía que con Derecho sucediese algo similar. A mí me pasa al contrario, no me vería estudiando una carrera como Derecho, aunque luego sí que me gustan bastante las series y películas de abogados, y las “batallas legales” en los juzgados.
      Desde luego la enseñanza de biología en los institutos debería revisarse, pues parece más enfocada a que la gente vea ciertos contenidos que se sobredimensionan, como la biología celular (probablemente con el objetivo de preparar a los que luego estudien carreras como medicina), en detrimento de conocimientos más básicos y generales que quizá serían más útiles para la sociedad en general, como nociones más sólidas de ecología, que es algo en lo que sí jugamos todos un papel activo (comprender la naturaleza y los procesos de los ecosistemas es fundamental para valorar lo mucho que dependemos de ellos, y conservarlos).

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